miércoles, 7 de diciembre de 2016

Biografía de Virginia Woolf


Adeline Virginia Stephen novelista, escritora, ensayista, editora, feminista británica nacida en Londres un 25 de enero de 1882, qse educó en su casa, se casó con el escritor Leonard Woolf, por lo que, adoptó el apellido de su esposo, adquiriendo así el nombre por el que se le conoce, Virginia Woolf. Publicó muchas novelas además de la Señora Dallowey (1925), las cuales son las siguientes: Fin de viaje (1915), Noche y día (1919) y El cuarto de Jacob (1922), Al faro (1927), Las olas (1931), Orlando (1928), también escribió biografías y ensayos en Una habitación propia (1929).

En cuanto a la Señora Dallowey, “Los acontecimientos en La señora Dalloway abarcan un espacio de doce horas y el transcurso del tiempo se expresa a través de los cambios que paso a paso que suceden en el interior de los personajes que tienen de sí mismos, de los demás y de sus mundos caleidoscópicos” (Woolf).

Biografía de Virginia Dallowey

Una nueva visión del amor bajo una perspectiva femenina: La Señora Dallowey – Virginia Woolf




Dentro de la diversidad de temas presente en las escrituras de la novelista Virginia Woolf, uno que suele ser recurrente, es la presencia del amor en sus obras. Claro que, las descripciones en torno a este tema, poseen una visión muy particular dentro del común de la narrativa amorosa. La literatura que emplea Woolf representa una nueva corriente del modernismo británico del siglo XX, representando una nueva visión de mundo, bajo la mirada crítica de una mujer en torno al amor. Dentro de los estudios que se han dedicado al análisis de sus obras, se refleja que Virginia ante el amor y la sexualidad, tiene preferencias que llaman la atención a la sociedad de su época, debido a su corriente homosexual. Esto también se refleja dentro de sus escritos. En este ensayo, el análisis se basa en su obra La Señora Dalloway, cuya obra fue publicada en 1925, la cual contiene material en torno a la temática del amor, los que se pueden relacionar con sus experiencias de vida.
Las características  que posee la temática amorosa dentro de esta obra, es muy amplia y dispersa, esto se debe también a la forma de la escribir que utiliza la autora, ante esto, Iuane (2014), agrega que para la escritora, “La escritura es el eje de su vida, el tamiz a partir del cual hace pasar las sensaciones e intenta apresar un real que perpetuamente se escabulle(…)”, es decir, que la dispersidad de su narración se debe a que, con ella, escapa de la realidad en la que se encuentra, dejando entrever sus sentimientos y sus monólogos interiores, los cuales se hacen visibles a través de la escritura. Esto, que la conduce a un bienestar personal, y de sinceridad, permite que la temática amorosa, juegue un rol importante y digno de análisis, que refleja como sus distintas perspectivas en torno al amor se fueron forjando. El amor presente dentro de La señora Dalloway,se relaciona con las experiencias vividas por Virginia Woolf, lo cual se detecta gracias a la narrativa que utiliza.
Una de las temáticas más potententes al inicio de la obra, en torno al aspecto amoroso, se basa en la llamativa atracción que siente Clarissa por Sally, a quien la describe de forma sublime, cariñosa y cálida. Esto concluye con el beso que se dan, mientras miran las estrellas a solas mientras paseaban. Dicho momento demuestra la felicidad que sintió junto con la plenitud y satisfacción  de aquel momento.
Como ya se dijo, la autora, al igual que Clarissa, poseen tendencias homosexuales, y según lo que expone Iuale (2014), esta atracción sexual hacia su mismo género, se debe a diversos traumas que sufrió de pequeña. Uno de ellos, y el más característico, se basa en el constante abuso sexual que su hermano Gerard, catorce años mayor que ella, hijo del primer matrimonio de su madre, quien abusa sexualmente de ella, durante un largo tiempo, lo cual, la conduce a sentir un fuerte rechazo hacia la figura masculina, “Le disgustaba la posesividad y el afán de dominación de los hombres. En realidad le disgusta la cualidad misma de la masculinidad”, lo que refleja, que el abuso sexual constante que su hermano mayor provocó en ella, que su atracción física cambiara de rumbo y que la visión del hombre, su represión, su dominio,su privilegio y su fuerza, terminen repercutiendo en su orientación sexual.
Aparte de la homosexualidad presente en la obra y en la autora, también se refleja la heterosexualidad, en ambas. Como punto de partida, en la obra, Clarissa está casada con Richard Dalloway, quien se presenta como un hombre ausente, trabajador y compuesto. Posee un ideal de hombre que cumple con las expectativas de la época, ya que, es conservador, frío y distante. Su relación no se caracteriza por poseer grandes demostraciones de amor, o un compañerismo familiar, de hecho, hasta en cierta ocasión, este hombre no llega a cenar a su casa después del trabajo, lo que la descompone enormemente. Además de este personaje, está presente Peter, quien es un antiguo pretendiente de Clarissa, a quien no ve hace muchísimo tiempo, suelen escribirse poco y lo describe como “más seco que un palo”. Ella no quiso casarse con él, sólo porque encontraba que no sería conveniente, a lo que Peter responde yéndose de viaje y años después, casándose con otra mujer. Este hombre siempre ha sido muy compuesto y observador, además de ser preocupado por su apariencia. Cuando estos personajes de la obra se reencuentran, poseen una conversación en la que Peter deposita en ella mucha confianza, dejando de lado su compostura, lo que refleja que, dentro de todo, poseen un lazo de amistad de años y de confianza. Esto se asemeja a la realidad de Virginia con su esposo, Leonard Woolf, quienes tienen una estrecha relación de confianza y compañerismo, pero muy ausente de las características de una relación amorosa conyugal. Dentro de los análisis de las cartas que se enviaban estas personas, se encuentra de forma explícita la apreciación hacia el señor Woolf: “Como ya te dije en forma brutal el otro día, no siento ninguna atracción física hacia ti” (CH, 287), lo que demuestra su sinceridad y su pensamiento en torno a él. A pesar de esto, el matrimonio se ejecuta y pasan a ser compañeros de vida bajo la caracterización de matrimonio. Esto demuestra que dicho amor, estaba ausente de la pasión sexual y atracción física, y que las veces que hubo intimidad entre ellos dos, “ella entró en semejante estado de violenta excitación que él tuvo que parar, sabiendo perfectamente que esos estados anunciaban sus ataques de locura” (Chikiar Bauer, 2012, 337). Además, existen análisis en torno a la creencia de subestimación en torno al coito por parte de la autora, quien no entiende ni comprende a cabalidad la locura que posen algunas mujeres en trono al acto sexual.
Tras este análisis, es pertinente señalar, que la vida de Virginia Woolf, y la narración de la vida de Clarissa Dalloway, posee similitudes que son capaces de ser vistas, debido a la narrativa empleada en la obra de la autora y en sus cartas personales. Todo esto refleja que, su forma de escribir la conduce a un fluir de su imaginación oculta y consciencia privada, la cual está oculta bajo las apariencias de un matrimonio frívolo, falso y heterosexual, que no representa la realidad en la que quieren estar presentes estas mujeres. Esto conduce a Virginia a un estado de demencia, terminando con su suicidio. Es por esto, que se puede concluir, que el análisis de la obra de esta mujer, junto con el de sus cartas y su forma de escribir, demuestran la dualidad del amor, presente en una mujer lesbiana del siglo XX.



 

Camila Garrido Beltrán.







Trabajos citados:

  • Iuale, Maria Lujan (2014). VIRGINIA WOOLF: LO QUE NO CESA DE NO ESCRIBIR LA SEXUACIÓN. VI Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XXI Jornadas de Investigación Décimo Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.
  • Woolf, V (1925) La Señora Dallowey. LUMEN. Ingraterra. 

La autobiografía de Virginia Woolf durante la Primera Guerra Mundial: representada en Clarissa y Septimus

Virginia Woolf publicó en mayo de 1925 un libro titulado La Señora Dallowey, el cual trata sobre un día de junio en el cual la protagonista, Clarissa Dallowey realizará una fiesta, durante el transcurso de este día comienza la señora Dallowey a recordar muchos pasajes de vida dejando fluir su consciencia, demostrando sus emociones y sentimientos. Paralelo a esto, durante el mismo día se relata la historia de Septimus Warren Smith, quien participó en la Primera Guerra Mundial, razón por la cual quedo con problemas mentales.
Ambos personajes que se encuentran inestables emocionalmente debido a diversas razones. Por un lado, se encuentran Clarissa Dallowey con problemas emocionales, debido a sus problemas, por un amor no correspondido, generándole eso una inestabilidad emocional. Por otra parte, se encuentra Septimus, quien tiene un problema mental debido a un evento post-traumático, como lo fue la guerra y la muerte de su amigo Evans, que lo inhabilitó para poder tener sentimientos. En su conjunto estos dos personajes pasan por momentos que desean la muerte o la conciben como algo posible o maravilloso, sin embargo, finalmente Clarissa opta por la vida y Septimus por la muerte.
Con referencia a esto, Virginia Woolf sufría de una depresión bastante importante, lo que la llevó muchas veces a querer quitarse la vida, teniendo éxito la última vez que lo intentó ya que se suicidó al igual que Septimus. Por lo tanto, se podría afirmar que la personalidad de ambos protagonistas ya mencionados son personajes en los cuales la autora se proyectó, ya que por un lado se encuentra el deseo de morir o vivir presente en la autora, el cual lo refleja en Clarissa, quien finalmente decide por la vida “El impulso de vida y el impulso de muerte que alternaban en Virginia, se traduce en la oscilación del fluir de Clarissa entre la euforia de vivir” (Ortolano). Por otro lado, se encuentra el impulso de la muerte de Virginia presente Septimus, a quien la guerra lo dejó con una locura permanente. Además de esto se buscará demostrar una crítica que realizó esta autora en libro con respecto a la guerra afectó a la población materializada en este último personaje.
En cuanto a Clarissa Dallowey, ella era una mujer que se demostraba fría, dura con el resto, pero muchas veces tuvo el deseo morir, concibiéndola como algo posible en su vida, ya que tenía problemas emocionales “aunque esto quizá fuera debido a su corazón, afectado, según decían por la gripe” (Woolf), esto quiere decir que los problemas emocionales que padecía la protagonista no se les consideraba algo serio o importante para las personas, quitándole la importancia que estos ameritan. Debido a esta “enfermedad al corazón” Dallowey tenía una depresión, por el amor de su vida Peter, producto de aquello pensó muchas veces en la muerte como algo posible o como algo concebible, no de manera directa como Septimus “¿o quizá se transformaba en un consuelo el pensar que la muerte no terminaba nada, sino que, en cierto modo, en las calles de Londres, en el ir y venir de las cosas, ella sobrevivía, Peter sobrevivía, vivían el uno en el otro, y ella era parte.” (Woolf), el recuerdo de que su amor latente en su presente, era uno de los consuelos que le aferraban a seguir “sobreviviendo”, de que alguna vez fueron parte el uno del otro, aferrándose así a la vida, a pesar de que en sus pensamientos aparece una mínima opción de morir.
Con respecto a Septimus, éste se encuentra en un estado de locura debido a los horrores que le dejo la guerra y en especial lo que significó la muerte de su amigo personal Evans, ya que una vez que el falleció se le inhibieron los sentimientos, dejándolo en un estado mental muy inestable  “cuando a Evans lo mataron, inmediatamente antes del Armisticio, en Italia, Septimus, lejos de dar muestras de emoción o reconocer que aquello representaba el término de una amistad, se felicitó por la debilidad de sus emociones y por ser muy razonable” (Woolf) este evento postraumático, le generó una locura al personaje, la cual costó mucho ser diagnosticada, ya que al igual que en el caso de Clarissa, las enfermedades mentales no se concebían como una enfermedad, exceptuando por el medico Sir William, quien el libro también realiza una crítica a los médicos de cabecera, éste realiza un diagnóstico “no tener sentido de la proporción”.

Además de la muerte de su amigo, la guerra por sí sola fue crucial para Septimus, quien era un joven normal, que fue voluntariamente a inscribirse para ser parte del ejército, una vez estando allí aprendió a que debía ser fuerte e insensible, debido a todas las muertes y sufrimientos que tuvo que observar, lo que generó en él una cierta desilusión del ser humano, desconfiando así de todo “los seres humanos carecen de bondad, de fe, de caridad, salvo en lo que sirve para aumentar el placer del momento. Cazan en jauría. Las jaurías recorren el desierto, y chillando desaparecen en la selva. Abandonan a los caídos. Llevan una máscara de muecas” (Woolf), en esta cita Septimus expresa su total decepción respecto a las personas, aludiendo a que son como los animales, ya que carecen de elementos básicos que debería tener cualquier ser humano, ya que dejan sola a sus compañeros cuando más lo necesitan, aludiendo a que viven ocultando sus verdaderos sentimientos y emociones. Finalmente, debido a todos los problemas que le generó la guerra a este personaje, se suicida, ya que, a pesar de a veces tener momentos de lucidez, siempre durante toda la obra menciona en muchos momentos que se suicidará “porque Septimus había dicho me mataré” (Woolf). Este personaje representa el deseo de muerte de Virginia Woolf, el cual es concretado, ya que como se mencionó anteriormente éste se suicida. Por lo tanto, ambos personajes en su conjunto demuestran una autobiografía de la autora, tal como se expresa en la siguiente cita “Podría leerse Mrs. Dallowey como una autobiografía espiritual, en la que la escisión de la protagonista entre el deseo de vivir y de morir se resuelven literariamente en la creación de dos personajes que operan como proyección de las dos fases de su enfermedad: Septimus, actúa el suicidio y deja vivir a la integrada Clarissa” (Woolf), en ambos personajes se materializan los impulsos de vida y muerte que sufría Woolf, lo que la llevó finalmente a suicidarse.
Además de realizar una autografía Virginia propuesta en ambos protagonistas, ésta también realiza una crítica con respecto a la Primera Guerra Mundial, ya que en muchas ocasiones menciona en su libro como fue que esto afecto a la población, esto queda reflejado en la siguiente cita “Esta reciente experiencia del mundo había formado en todos, todos los hombres y todas las mujeres, un pozo de lágrimas. Lágrimas y penas, valor y aguante, una apostura perfectamente erguida y estoica. Bastaba pensar, por ejemplo, en la mujer a quien ella más admiraba, a Lady Bexborough inaugurando la tómbola.” (Woolf), en este pasaje de la obra, ella refleja la manera en que el conflicto bélico había afectado a la población, debido a la cantidad de muertes y por sobre todo el problema mental que eso podría provocar en las personas, por lo mismo, no es menor que la locura extrema de Septimus se producto de la Primera Guerra Mundial.


A modo de conclusión, se pudo observar de como Virginia Woolf, en su texto La Señora Dallowey realizó una autobiografía, reflejada en sus protagonistas, quienes sufren de problemas emocionales o mentales, mayormente este último, quien sufre de una locura extrema debido a la guerra. Ambos personajes son parte de un contexto histórico, como lo es la Primera Guerra Mundial, generando una crítica negativa frente a dicho conflicto bélico debido a los problemas sociales que generó.



Referencias:
Ortolano, Mariel. «Virginia y la locura: el universo fragmentado en Mrs. Dalloway de Virginia Woolf.» Revista Cientifica vol XV N°1 ( 2011): 76-85. Documento.
Woolf, Virginia. La Señora Dallowey. Santiago: Colección de Libros Electrónicos - Biblioteca Virtual de la Facultad de Ciencias Sociales, 1999.


                                                      Autora: Marcela Cubillos

El ideal femenino: represión y limitación de la libertad.

El presente ensayo abarca un análisis de la obra La señora Dalloway escrita por Virgina Woolf, la cual narra la historia de una mujer inglesa llamada Clarissa Dalloway, quien da una fiesta un día en la noche y en donde, además, se cruza con otra narrativa, referente un hombre participante de la ya acaba Primera Guerra Mundial, llamado Septimus, el cual se suicida producto de la locura propia de la post guerra, hecho que marca a Clarissa. Este personaje describe, mediante el fluir de la conciencia, experiencias pasadas mezcladas con el presente, plasmando así, sus pensamientos, experiencias, amoríos y en general, su vida pasada y actual, dando origen a una serie de personajes que hablan y piensan con un monólogo propio, como es el caso de Peter, antiguo amante de Clarissa. Dicho esto, a continuación se presentará un análisis en torno a la representación de la mujer presente en la obra y específicamente, en los pensamientos de los personajes.
La imagen de la mujer en la obra mencionada, representada por las creencias y opiniones expresadas por los personajes, y sobre todo, por el perfil de la protagonista, Clarissa Dalloway,  da cuenta de la posición que tiene la mujer en la sociedad, es decir, la obra refleja el sometimiento femenino en cuanto a diversos factores, tales como la dependencia económica en el matrimonio, la escasa participación en problemas políticos y sociales, y la represión sexual expresada en la limitada libertad de expresión de Clarissa. Por lo tanto, dicha obra demuestra la importancia del cuidado de una imagen superficial en torno a un ideal de mujer, siendo esto un eje en el actuar de los personajes femeninos.
En primer lugar, se contextualizará con la posición de la autora Virgina Woolf en torno a la imagen de la mujer en el siglo XX en Inglaterra, es decir, en el período posterior a la Primera Guerra Mundial. Esta autora escribió una serie de críticas y conferencias frente a la dominación masculina y al trato hostil de las mujeres, las cuales se encontraban privadas de participación política y se valorizaba en cuanto a la sexualidad, la maternidad y su desempeño en el cuidado del hogar. Es por ello que este trato hacia la mujer impide un vivir libre y se inserta en lo profundo de los sentimientos, oprimiendo así el actuar creativo y el desarrollo personal y profesional de las mujeres del siglo XX. Además, Virginia se caracteriza por presentar en su vida una serie de problemas psiquiátricos, llevando consigo una depresión profunda y dentro de la cual la opresión a la mujer escritora juega un papel fundamental, tal como se menciona a continuación, “Pero la revisión de estas ideas durante todo un año, salpicada por los encuentros feministas y sus conferencias, entremezclada con sus problemas de salud, no dejan lugar a dudas de una toma de conciencia que, si bien no sería nueva para ella, el hecho de explicitarla en un largo ensayo, pudo ser una causa concurrente a su profunda depresión” (Errázuriz).
Ante esto, Virginia plasma en sus obras las críticas en torno a lo dicho, tanto en lo expresado en la obra analizada, lo cual se observará en los apartados siguientes, como en el texto El cuarto propio, en donde explicita las limitaciones de las mujeres en torno al contexto socio-político, tal como señala  a continuación, “Pero era absolutamente imposible que una mujer de la clase media, sin otra cosa que cerebro y carácter, participara en alguno de esos grandes movimientos que, integrados, conforman la visión histórica del pasado” (Errázuriz), lo cual directamente a la incapacidad de ejercer las habilidades literarias y artísticas y excluyéndolas así de la historia y del pasado de la humanidad, quedando estas acciones para los hombres.
En segundo lugar,  en cuanto a la obra, se plasma dicha imagen de la mujer en los personajes femeninos, específicamente en Clarissa Dalloway, quien centra sus pensamientos de manera melancólica en vivencias del pasado y estereotipos arraigados dentro de ella, tal como se presenta en la siguiente cita, “(…) repitió deteniéndose un instante ante el escaparate de una tienda de guantes en la que, antes de la guerra, cabía comprar guantes casi perfectos. Y su viejo tío William solía decir que a las señoras se las conoce por sus zapatos y sus guantes” (Woolf). Además, Clarisssa dependía económicamente de su marido Richard, el cual le otorga el estatus y el posicionamiento socioeconómico alto,  representado así, a una mujer encargada de la apariencia y de la mantención de ella, centrándose en lo superficial y en el aspecto del hogar, ya que era utilizado para establecer vínculos sociales mediante la ejecución de fiestas.
Ante lo dicho en los apartados anteriores, Clarissa mantiene una presión constante, en donde debe condicionar su actuar a la opinión de los otros, lo cual causa en ella una infelicidad y melancolía, debido a su limitada libertad de actuar y a su labor de mantener una apariencia de mujer ideal. Esto se ve expuesto en el la siguiente frase, ““(…) ella no hacía las cosas simplemente, no las hacía por sí mismas, sino para que la gente pensara esto o lo otro, lo cual le constaba era una perfecta estupidez” (Woolf), demostrando así su descontento ante un actuar forzado y condicionado a otros.
En tercer y último lugar, la represión sexual de la mujer se representa en la duda de Clarissa ante su propia sexualidad, ya que explicita una atracción hacia otra mujer, poniendo en claro su bisexualidad reprimida y prejuiciada. Esto se observa en la siguiente cita, “Le dolía, sentía escrúpulos cuyo origen sólo Dios conocía, o, quizás, eso creía, enviados por la Naturaleza (siempre sabia); sin embargo, a veces no podía resistir el encanto de una mujer, no de una muchacha, de una mujer (…)”. (Woolf), lo cual demuestra su culpabilidad ante dicho sentimiento. Además de aquello, se encuentra la relación con el personaje Sally, en donde Clarissa asegura haber estado enamorada de dicha mujer, siendo esto un recuerdo positivo, lleno de felicidad y cariño, lo cual reafirma el sentimiento de gratificación ante tal experiencia de liberación.
Además de lo anterior, Sally representa el pensar político oprimido de la mujer, estando presente en los recuerdos de Clarissa, las conversaciones sociales llenas de ideologías que mantenían. Siendo esto también, dentro del ámbito privado de ambas mujeres, demostrando sus limitaciones de ejercer acciones sociopolíticas en el aspecto público. Tal como se presenta en la siguiente cita, “Hora tras hora estuvieron sentadas, hablando, en el dormitorio del último piso de la casa, hablando de la vida, de cómo iban a reformar el mundo. Querían fundar una sociedad que aboliera la propiedad privada (…)”. (Woolf), lo cual describe la manera clandestina en que se dan las conversaciones, aludiendo así, la escasa y mal vista participación política y social de la mujer de dicha época. Ante esto, Sally, siendo la representación de una excepción del ideal de mujer, es catalogada dentro de la obra, como excesiva e impertinente, fundamentando aún más la postura tradicional ante el actuar atípico del género femenino.

A modo de síntesis,    la obra literaria presentada expone la visión de Virgina Woolf ante la represión hacia la mujer, las limitaciones y restricciones de libertad que deben vivir en aquel contexto histórico, y como ello imposibilita las capacidades creativas e intelectuales que poseen. Por lo tanto, los personajes femeninos de La señora Dalloway representan el ideal colectivo de la imagen de la mujer, las sanciones morales y prejuicios infundados que reciben al actuar o pensar de manera distinta.

Bibliografía:
Errázuriz, Pilar. «¿Aún le temen a Virginia Woolf? Una reflexión sobre el cuarto propio.» Revista Universum N° 25 Vol.1, I Sem. (2010): 60- 72.

Woolf, Virginia. La señora Dalloway. Buenos Aires: Lumen, 2003.

Autora: Darinka Figueroa