El
presente ensayo abarca un análisis de la obra La señora Dalloway escrita por Virgina Woolf, la cual narra la
historia de una mujer inglesa llamada Clarissa Dalloway, quien da una fiesta un
día en la noche y en donde, además, se cruza con otra narrativa, referente un
hombre participante de la ya acaba Primera Guerra Mundial, llamado Septimus, el
cual se suicida producto de la locura propia de la post guerra, hecho que marca
a Clarissa. Este personaje describe, mediante el fluir de la conciencia,
experiencias pasadas mezcladas con el presente, plasmando así, sus pensamientos,
experiencias, amoríos y en general, su vida pasada y actual, dando origen a una
serie de personajes que hablan y piensan con un monólogo propio, como es el
caso de Peter, antiguo amante de Clarissa. Dicho esto, a continuación se
presentará un análisis en torno a la representación de la mujer presente en la
obra y específicamente, en los pensamientos de los personajes.
La
imagen de la mujer en la obra mencionada, representada por las creencias y
opiniones expresadas por los personajes, y sobre todo, por el perfil de la
protagonista, Clarissa Dalloway, da
cuenta de la posición que tiene la mujer en la sociedad, es decir, la obra
refleja el sometimiento femenino en cuanto a diversos factores, tales como la
dependencia económica en el matrimonio, la escasa participación en problemas
políticos y sociales, y la represión sexual expresada en la limitada libertad de
expresión de Clarissa. Por lo tanto, dicha obra demuestra la importancia del cuidado
de una imagen superficial en torno a un ideal de mujer, siendo esto un eje en
el actuar de los personajes femeninos.
En
primer lugar, se contextualizará con la posición de la autora Virgina Woolf en
torno a la imagen de la mujer en el siglo XX en Inglaterra, es decir, en el
período posterior a la Primera Guerra Mundial. Esta autora escribió una serie
de críticas y conferencias frente a la dominación masculina y al trato hostil
de las mujeres, las cuales se encontraban privadas de participación política y
se valorizaba en cuanto a la sexualidad, la maternidad y su desempeño en el
cuidado del hogar. Es por ello que este trato hacia la mujer impide un vivir
libre y se inserta en lo profundo de los sentimientos, oprimiendo así el actuar
creativo y el desarrollo personal y profesional de las mujeres del siglo XX.
Además, Virginia se caracteriza por presentar en su vida una serie de problemas
psiquiátricos, llevando consigo una depresión profunda y dentro de la cual la
opresión a la mujer escritora juega un papel fundamental, tal como se menciona
a continuación, “Pero la revisión de estas ideas durante todo un año, salpicada
por los encuentros feministas y sus conferencias, entremezclada con sus
problemas de salud, no dejan lugar a dudas de una toma de conciencia que, si
bien no sería nueva para ella, el hecho de explicitarla en un largo ensayo,
pudo ser una causa concurrente a su profunda depresión” (Errázuriz) .
Ante
esto, Virginia plasma en sus obras las críticas en torno a lo dicho, tanto en
lo expresado en la obra analizada, lo cual se observará en los apartados
siguientes, como en el texto El cuarto
propio, en donde explicita las limitaciones de las mujeres en torno al
contexto socio-político, tal como señala a continuación, “Pero era absolutamente
imposible que una mujer de la clase media, sin otra cosa que cerebro y
carácter, participara en alguno de esos grandes movimientos que, integrados,
conforman la visión histórica del pasado” (Errázuriz) , lo cual
directamente a la incapacidad de ejercer las habilidades literarias y
artísticas y excluyéndolas así de la historia y del pasado de la humanidad, quedando
estas acciones para los hombres.
En
segundo lugar, en cuanto a la obra, se
plasma dicha imagen de la mujer en los personajes femeninos, específicamente en
Clarissa Dalloway, quien centra sus pensamientos de manera melancólica en
vivencias del pasado y estereotipos arraigados dentro de ella, tal como se presenta
en la siguiente cita, “(…) repitió deteniéndose un instante ante el escaparate
de una tienda de guantes en la que, antes de la guerra, cabía comprar guantes
casi perfectos. Y su viejo tío William solía decir que a las señoras se las
conoce por sus zapatos y sus guantes” (Woolf) . Además, Clarisssa
dependía económicamente de su marido Richard, el cual le otorga el estatus y el
posicionamiento socioeconómico alto, representado
así, a una mujer encargada de la apariencia y de la mantención de ella, centrándose
en lo superficial y en el aspecto del hogar, ya que era utilizado para
establecer vínculos sociales mediante la ejecución de fiestas.
Ante
lo dicho en los apartados anteriores, Clarissa mantiene una presión constante,
en donde debe condicionar su actuar a la opinión de los otros, lo cual causa en
ella una infelicidad y melancolía, debido a su limitada libertad de actuar y a
su labor de mantener una apariencia de mujer ideal. Esto se ve expuesto en el
la siguiente frase, ““(…) ella no hacía las cosas simplemente, no las hacía por
sí mismas, sino para que la gente pensara esto o lo otro, lo cual le constaba
era una perfecta estupidez” (Woolf) , demostrando así su
descontento ante un actuar forzado y condicionado a otros.
En
tercer y último lugar, la represión sexual de la mujer se representa en la duda
de Clarissa ante su propia sexualidad, ya que explicita una atracción hacia
otra mujer, poniendo en claro su bisexualidad reprimida y prejuiciada. Esto se
observa en la siguiente cita, “Le dolía, sentía escrúpulos cuyo origen sólo
Dios conocía, o, quizás, eso creía, enviados por la Naturaleza (siempre sabia);
sin embargo, a veces no podía resistir el encanto de una mujer, no de una
muchacha, de una mujer (…)”. (Woolf) , lo cual demuestra
su culpabilidad ante dicho sentimiento. Además de aquello, se encuentra la
relación con el personaje Sally, en donde Clarissa asegura haber estado
enamorada de dicha mujer, siendo esto un recuerdo positivo, lleno de felicidad
y cariño, lo cual reafirma el sentimiento de gratificación ante tal experiencia
de liberación.
Además
de lo anterior, Sally representa el pensar político oprimido de la mujer,
estando presente en los recuerdos de Clarissa, las conversaciones sociales
llenas de ideologías que mantenían. Siendo esto también, dentro del ámbito
privado de ambas mujeres, demostrando sus limitaciones de ejercer acciones
sociopolíticas en el aspecto público. Tal como se presenta en la siguiente
cita, “Hora tras hora estuvieron sentadas, hablando, en el dormitorio del
último piso de la casa, hablando de la vida, de cómo iban a reformar el mundo.
Querían fundar una sociedad que aboliera la propiedad privada (…)”. (Woolf) , lo cual describe la
manera clandestina en que se dan las conversaciones, aludiendo así, la escasa y
mal vista participación política y social de la mujer de dicha época. Ante
esto, Sally, siendo la representación de una excepción del ideal de mujer, es
catalogada dentro de la obra, como excesiva e impertinente, fundamentando aún
más la postura tradicional ante el actuar atípico del género femenino.
A
modo de síntesis, la obra literaria
presentada expone la visión de Virgina Woolf ante la represión hacia la mujer,
las limitaciones y restricciones de libertad que deben vivir en aquel contexto
histórico, y como ello imposibilita las capacidades creativas e intelectuales
que poseen. Por lo tanto, los personajes femeninos de La señora Dalloway
representan el ideal colectivo de la imagen de la mujer, las sanciones morales y
prejuicios infundados que reciben al actuar o pensar de manera distinta.
Bibliografía:
Errázuriz, Pilar. «¿Aún le temen a Virginia Woolf? Una
reflexión sobre el cuarto propio.» Revista Universum N° 25 Vol.1, I Sem.
(2010): 60- 72.
Woolf, Virginia. La
señora Dalloway. Buenos Aires: Lumen, 2003.
Autora: Darinka Figueroa


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