Adeline Virginia Stephen
novelista, escritora, ensayista, editora, feminista británica nacida en Londres
un 25 de enero de 1882, qse educó en su casa, se casó con el escritor
Leonard Woolf, por lo que, adoptó el apellido de su esposo, adquiriendo así el
nombre por el que se le conoce, Virginia Woolf. Publicó muchas novelas además
de la Señora Dallowey (1925), las cuales son las siguientes: Fin de viaje
(1915), Noche y día (1919) y El cuarto de Jacob (1922), Al faro (1927), Las
olas (1931), Orlando (1928), también escribió biografías y ensayos en Una
habitación propia (1929).
En
cuanto a la Señora Dallowey, “Los acontecimientos en La señora Dalloway abarcan
un espacio de doce horas y el transcurso del tiempo se expresa a través de los
cambios que paso a paso que suceden en el interior de los personajes que tienen
de sí mismos, de los demás y de sus mundos caleidoscópicos” (Woolf).
Dentro de la diversidad de temas presente en las
escrituras de la novelista Virginia Woolf, uno que suele ser recurrente, es la
presencia del amor en sus obras. Claro que, las descripciones en torno a este
tema, poseen una visión muy particular dentro del común de la narrativa
amorosa. La literatura que emplea Woolf representa una nueva corriente del
modernismo británico del siglo XX, representando una nueva visión de mundo,
bajo la mirada crítica de una mujer en torno al amor. Dentro de los estudios
que se han dedicado al análisis de sus obras, se refleja que Virginia ante el
amor y la sexualidad, tiene preferencias que llaman la atención a la sociedad
de su época, debido a su corriente homosexual. Esto también se refleja dentro
de sus escritos. En este ensayo, el análisis se basa en su obra La Señora Dalloway, cuya obra fue publicada
en 1925, la cual contiene material en torno a la temática del
amor, los que se pueden relacionar con sus experiencias de vida.
Las
características que posee la temática
amorosa dentro de esta obra, es muy amplia y dispersa, esto se debe también a
la forma de la escribir que utiliza la autora, ante esto, Iuane (2014), agrega
que para la escritora, “La escritura es el eje de su vida, el tamiz a partir
del cual hace pasar las sensaciones e intenta apresar un real que perpetuamente
se escabulle(…)”, es decir, que la dispersidad de su narración se debe a que,
con ella, escapa de la realidad en la que se encuentra, dejando entrever sus
sentimientos y sus monólogos interiores, los cuales se hacen visibles a través
de la escritura. Esto, que la conduce a un bienestar personal, y de sinceridad,
permite que la temática amorosa, juegue un rol importante y digno de análisis,
que refleja como sus distintas perspectivas en torno al amor se fueron
forjando. El amor presente dentro de La
señora Dalloway,se relaciona con las experiencias vividas por Virginia
Woolf, lo cual se detecta gracias a la narrativa que utiliza.
Una
de las temáticas más potententes al inicio de la obra, en torno al aspecto
amoroso, se basa en la llamativa atracción que siente Clarissa por Sally, a
quien la describe de forma sublime, cariñosa y cálida. Esto concluye con el
beso que se dan, mientras miran las estrellas a solas mientras paseaban. Dicho momento
demuestra la felicidad que sintió junto con la plenitud y satisfacción de aquel momento.
Como
ya se dijo, la autora, al igual que Clarissa, poseen tendencias homosexuales, y
según lo que expone Iuale (2014), esta atracción sexual hacia su mismo género,
se debe a diversos traumas que sufrió de pequeña. Uno de ellos, y el más
característico, se basa en el constante abuso sexual que su hermano Gerard,
catorce años mayor que ella, hijo del primer matrimonio de su madre, quien
abusa sexualmente de ella, durante un largo tiempo, lo cual, la conduce a sentir
un fuerte rechazo hacia la figura masculina, “Le disgustaba la posesividad y el
afán de dominación de los hombres. En realidad le disgusta la cualidad misma de
la masculinidad”, lo que refleja, que el abuso sexual constante que su hermano
mayor provocó en ella, que su atracción física cambiara de rumbo y que la
visión del hombre, su represión, su dominio,su privilegio y su fuerza, terminen
repercutiendo en su orientación sexual.
Aparte
de la homosexualidad presente en la obra y en la autora, también se refleja la
heterosexualidad, en ambas. Como punto de partida, en la obra, Clarissa está
casada con Richard Dalloway, quien se presenta como un hombre ausente,
trabajador y compuesto. Posee un ideal de hombre que cumple con las expectativas
de la época, ya que, es conservador, frío y distante. Su relación no se
caracteriza por poseer grandes demostraciones de amor, o un compañerismo
familiar, de hecho, hasta en cierta ocasión, este hombre no llega a cenar a su
casa después del trabajo, lo que la descompone enormemente. Además de este
personaje, está presente Peter, quien es un antiguo pretendiente de Clarissa, a
quien no ve hace muchísimo tiempo, suelen escribirse poco y lo describe como “más
seco que un palo”. Ella no quiso casarse con él, sólo porque encontraba que no
sería conveniente, a lo que Peter responde yéndose de viaje y años después,
casándose con otra mujer. Este hombre siempre ha sido muy compuesto y
observador, además de ser preocupado por su apariencia. Cuando estos personajes
de la obra se reencuentran, poseen una conversación en la que Peter deposita en
ella mucha confianza, dejando de lado su compostura, lo que refleja que,
dentro de todo, poseen un lazo de amistad de años y de confianza. Esto se
asemeja a la realidad de Virginia con su esposo, Leonard Woolf, quienes tienen
una estrecha relación de confianza y compañerismo, pero muy ausente de las
características de una relación amorosa conyugal. Dentro de los análisis de las
cartas que se enviaban estas personas, se encuentra de forma explícita la
apreciación hacia el señor Woolf: “Como ya te dije en forma brutal el otro día,
no siento ninguna atracción física hacia ti” (CH, 287), lo que demuestra su
sinceridad y su pensamiento en torno a él. A pesar de esto, el matrimonio se
ejecuta y pasan a ser compañeros de vida bajo la caracterización de matrimonio. Esto
demuestra que dicho amor, estaba ausente de la pasión sexual y atracción
física, y que las veces que hubo intimidad entre ellos dos, “ella entró en
semejante estado de violenta excitación que él tuvo que parar, sabiendo
perfectamente que esos estados anunciaban sus ataques de locura” (Chikiar
Bauer, 2012, 337). Además, existen análisis en torno a la creencia de
subestimación en torno al coito por parte de la autora, quien no entiende ni
comprende a cabalidad la locura que posen algunas mujeres en trono al acto
sexual.
Tras
este análisis, es pertinente señalar, que la vida de Virginia Woolf, y la
narración de la vida de Clarissa Dalloway, posee similitudes que son capaces de
ser vistas, debido a la narrativa empleada en la obra de la autora y en sus
cartas personales. Todo esto refleja que, su forma de escribir la conduce a un
fluir de su imaginación oculta y consciencia privada, la cual está oculta bajo
las apariencias de un matrimonio frívolo, falso y heterosexual, que no
representa la realidad en la que quieren estar presentes estas mujeres. Esto
conduce a Virginia a un estado de demencia, terminando con su suicidio. Es por
esto, que se puede concluir, que el análisis de la obra de esta mujer, junto
con el de sus cartas y su forma de escribir, demuestran la dualidad del amor,
presente en una mujer lesbiana del siglo XX.
Camila
Garrido Beltrán.
Trabajos citados:
Iuale, Maria Lujan (2014). VIRGINIA WOOLF: LO QUE NO CESA DE NO
ESCRIBIR LA SEXUACIÓN. VI Congreso Internacional de Investigación y
Práctica Profesional en Psicología XXI Jornadas de Investigación Décimo
Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología
- Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.
Woolf, V (1925) La Señora Dallowey. LUMEN. Ingraterra.
Virginia
Woolf publicó en mayo de 1925 un libro titulado La Señora Dallowey, el cual trata sobre un día de junio en el cual
la protagonista, Clarissa Dallowey realizará una fiesta, durante el transcurso
de este día comienza la señora Dallowey a recordar muchos pasajes de vida
dejando fluir su consciencia, demostrando sus emociones y sentimientos.
Paralelo a esto, durante el mismo día se relata la historia de Septimus Warren
Smith, quien participó en la Primera Guerra Mundial, razón por la cual quedo
con problemas mentales.
Ambos
personajes que se encuentran inestables emocionalmente debido a diversas
razones. Por un lado, se encuentran Clarissa Dallowey con problemas
emocionales, debido a sus problemas, por un amor no correspondido, generándole
eso una inestabilidad emocional. Por otra parte, se encuentra Septimus, quien
tiene un problema mental debido a un evento post-traumático, como lo fue la
guerra y la muerte de su amigo Evans, que lo inhabilitó para poder tener
sentimientos. En su conjunto estos dos personajes pasan por momentos que desean
la muerte o la conciben como algo posible o maravilloso, sin embargo,
finalmente Clarissa opta por la vida y Septimus por la muerte.
Con
referencia a esto, Virginia Woolf sufría de una depresión bastante importante, lo
que la llevó muchas veces a querer quitarse la vida, teniendo éxito la última
vez que lo intentó ya que se suicidó al igual que Septimus. Por lo tanto, se
podría afirmar que la personalidad de ambos protagonistas ya mencionados son
personajes en los cuales la autora se proyectó, ya que por un lado se encuentra
el deseo de morir o vivir presente en la autora, el cual lo refleja en
Clarissa, quien finalmente decide por la vida “El impulso de vida y el impulso
de muerte que alternaban en Virginia, se traduce en la oscilación del fluir de
Clarissa entre la euforia de vivir” (Ortolano). Por otro lado, se encuentra el
impulso de la muerte de Virginia presente Septimus, a quien la guerra lo dejó
con una locura permanente. Además de esto se buscará demostrar una crítica que
realizó esta autora en libro con respecto a la guerra afectó a la población
materializada en este último personaje.
En
cuanto a Clarissa Dallowey, ella era una mujer que se demostraba fría, dura con
el resto, pero muchas veces tuvo el deseo morir, concibiéndola como algo
posible en su vida, ya que tenía problemas emocionales “aunque esto quizá fuera
debido a su corazón, afectado, según decían por la gripe” (Woolf), esto quiere
decir que los problemas emocionales que padecía la protagonista no se les
consideraba algo serio o importante para las personas, quitándole la
importancia que estos ameritan. Debido a esta “enfermedad al corazón” Dallowey
tenía una depresión, por el amor de su vida Peter, producto de aquello pensó
muchas veces en la muerte como algo posible o como algo concebible, no de
manera directa como Septimus “¿o quizá se transformaba en un consuelo el pensar
que la muerte no terminaba nada, sino que, en cierto modo, en las calles de
Londres, en el ir y venir de las cosas, ella sobrevivía, Peter sobrevivía,
vivían el uno en el otro, y ella era parte.” (Woolf), el recuerdo de que su
amor latente en su presente, era uno de los consuelos que le aferraban a seguir
“sobreviviendo”, de que alguna vez fueron parte el uno del otro, aferrándose así
a la vida, a pesar de que en sus pensamientos aparece una mínima opción de
morir.
Con
respecto a Septimus, éste se encuentra en un estado de locura debido a los
horrores que le dejo la guerra y en especial lo que significó la muerte de su
amigo personal Evans, ya que una vez que el falleció se le inhibieron los
sentimientos, dejándolo en un estado mental muy inestable “cuando a Evans lo mataron, inmediatamente
antes del Armisticio, en Italia, Septimus, lejos de dar muestras de emoción o
reconocer que aquello representaba el término de una amistad, se felicitó por
la debilidad de sus emociones y por ser muy razonable” (Woolf) este evento
postraumático, le generó una locura al personaje, la cual costó mucho ser
diagnosticada, ya que al igual que en el caso de Clarissa, las enfermedades
mentales no se concebían como una enfermedad, exceptuando por el medico Sir
William, quien el libro también realiza una crítica a los médicos de cabecera,
éste realiza un diagnóstico “no tener sentido de la proporción”.
Además
de la muerte de su amigo, la guerra por sí sola fue crucial para Septimus,
quien era un joven normal, que fue voluntariamente a inscribirse para ser parte
del ejército, una vez estando allí aprendió a que debía ser fuerte e
insensible, debido a todas las muertes y sufrimientos que tuvo que observar, lo
que generó en él una cierta desilusión del ser humano, desconfiando así de todo
“los seres humanos carecen de bondad, de fe, de caridad, salvo en lo que sirve
para aumentar el placer del momento. Cazan en jauría. Las jaurías recorren el
desierto, y chillando desaparecen en la selva. Abandonan a los caídos. Llevan
una máscara de muecas” (Woolf), en esta cita Septimus expresa su total
decepción respecto a las personas, aludiendo a que son como los animales, ya
que carecen de elementos básicos que debería tener cualquier ser humano, ya que
dejan sola a sus compañeros cuando más lo necesitan, aludiendo a que viven
ocultando sus verdaderos sentimientos y emociones. Finalmente, debido a todos
los problemas que le generó la guerra a este personaje, se suicida, ya que, a
pesar de a veces tener momentos de lucidez, siempre durante toda la obra
menciona en muchos momentos que se suicidará “porque Septimus había dicho me
mataré” (Woolf). Este personaje representa el deseo de muerte de Virginia
Woolf, el cual es concretado, ya que como se mencionó anteriormente éste se
suicida. Por lo tanto, ambos personajes en su conjunto demuestran una
autobiografía de la autora, tal como se expresa en la siguiente cita “Podría
leerse Mrs. Dallowey como una autobiografía espiritual, en la que la escisión
de la protagonista entre el deseo de vivir y de morir se resuelven
literariamente en la creación de dos personajes que operan como proyección de
las dos fases de su enfermedad: Septimus, actúa el suicidio y deja vivir a la
integrada Clarissa” (Woolf), en ambos personajes se materializan los impulsos
de vida y muerte que sufría Woolf, lo que la llevó finalmente a suicidarse.
Además
de realizar una autografía Virginia propuesta en ambos protagonistas, ésta
también realiza una crítica con respecto a la Primera Guerra Mundial, ya que en
muchas ocasiones menciona en su libro como fue que esto afecto a la población,
esto queda reflejado en la siguiente cita “Esta reciente experiencia del mundo
había formado en todos, todos los hombres y todas las mujeres, un pozo de
lágrimas. Lágrimas y penas, valor y aguante, una apostura perfectamente erguida
y estoica. Bastaba pensar, por ejemplo, en la mujer a quien ella más admiraba,
a Lady Bexborough inaugurando la tómbola.” (Woolf), en este pasaje de la obra,
ella refleja la manera en que el conflicto bélico había afectado a la
población, debido a la cantidad de muertes y por sobre todo el problema mental
que eso podría provocar en las personas, por lo mismo, no es menor que la
locura extrema de Septimus se producto de la Primera Guerra Mundial.
A
modo de conclusión, se pudo observar de como Virginia Woolf, en su texto La Señora Dallowey realizó una
autobiografía, reflejada en sus protagonistas, quienes sufren de problemas
emocionales o mentales, mayormente este último, quien sufre de una locura
extrema debido a la guerra. Ambos personajes son parte de un contexto
histórico, como lo es la Primera Guerra Mundial, generando una crítica negativa
frente a dicho conflicto bélico debido a los problemas sociales que generó.
Referencias:
Ortolano, Mariel. «Virginia y la locura: el universo
fragmentado en Mrs. Dalloway de Virginia Woolf.» Revista Cientifica vol XV
N°1 ( 2011): 76-85. Documento.
Woolf, Virginia. La
Señora Dallowey. Santiago: Colección de Libros Electrónicos - Biblioteca Virtual de la Facultad de Ciencias Sociales, 1999.
El
presente ensayo abarca un análisis de la obra La señora Dalloway escrita por Virgina Woolf, la cual narra la
historia de una mujer inglesa llamada Clarissa Dalloway, quien da una fiesta un
día en la noche y en donde, además, se cruza con otra narrativa, referente un
hombre participante de la ya acaba Primera Guerra Mundial, llamado Septimus, el
cual se suicida producto de la locura propia de la post guerra, hecho que marca
a Clarissa. Este personaje describe, mediante el fluir de la conciencia,
experiencias pasadas mezcladas con el presente, plasmando así, sus pensamientos,
experiencias, amoríos y en general, su vida pasada y actual, dando origen a una
serie de personajes que hablan y piensan con un monólogo propio, como es el
caso de Peter, antiguo amante de Clarissa. Dicho esto, a continuación se
presentará un análisis en torno a la representación de la mujer presente en la
obra y específicamente, en los pensamientos de los personajes.
La
imagen de la mujer en la obra mencionada, representada por las creencias y
opiniones expresadas por los personajes, y sobre todo, por el perfil de la
protagonista, Clarissa Dalloway, da
cuenta de la posición que tiene la mujer en la sociedad, es decir, la obra
refleja el sometimiento femenino en cuanto a diversos factores, tales como la
dependencia económica en el matrimonio, la escasa participación en problemas
políticos y sociales, y la represión sexual expresada en la limitada libertad de
expresión de Clarissa. Por lo tanto, dicha obra demuestra la importancia del cuidado
de una imagen superficial en torno a un ideal de mujer, siendo esto un eje en
el actuar de los personajes femeninos.
En
primer lugar, se contextualizará con la posición de la autora Virgina Woolf en
torno a la imagen de la mujer en el siglo XX en Inglaterra, es decir, en el
período posterior a la Primera Guerra Mundial. Esta autora escribió una serie
de críticas y conferencias frente a la dominación masculina y al trato hostil
de las mujeres, las cuales se encontraban privadas de participación política y
se valorizaba en cuanto a la sexualidad, la maternidad y su desempeño en el
cuidado del hogar. Es por ello que este trato hacia la mujer impide un vivir
libre y se inserta en lo profundo de los sentimientos, oprimiendo así el actuar
creativo y el desarrollo personal y profesional de las mujeres del siglo XX.
Además, Virginia se caracteriza por presentar en su vida una serie de problemas
psiquiátricos, llevando consigo una depresión profunda y dentro de la cual la
opresión a la mujer escritora juega un papel fundamental, tal como se menciona
a continuación, “Pero la revisión de estas ideas durante todo un año, salpicada
por los encuentros feministas y sus conferencias, entremezclada con sus
problemas de salud, no dejan lugar a dudas de una toma de conciencia que, si
bien no sería nueva para ella, el hecho de explicitarla en un largo ensayo,
pudo ser una causa concurrente a su profunda depresión” (Errázuriz).
Ante
esto, Virginia plasma en sus obras las críticas en torno a lo dicho, tanto en
lo expresado en la obra analizada, lo cual se observará en los apartados
siguientes, como en el texto El cuarto
propio, en donde explicita las limitaciones de las mujeres en torno al
contexto socio-político, tal como señala a continuación, “Pero era absolutamente
imposible que una mujer de la clase media, sin otra cosa que cerebro y
carácter, participara en alguno de esos grandes movimientos que, integrados,
conforman la visión histórica del pasado” (Errázuriz), lo cual
directamente a la incapacidad de ejercer las habilidades literarias y
artísticas y excluyéndolas así de la historia y del pasado de la humanidad, quedando
estas acciones para los hombres.
En
segundo lugar, en cuanto a la obra, se
plasma dicha imagen de la mujer en los personajes femeninos, específicamente en
Clarissa Dalloway, quien centra sus pensamientos de manera melancólica en
vivencias del pasado y estereotipos arraigados dentro de ella, tal como se presenta
en la siguiente cita, “(…) repitió deteniéndose un instante ante el escaparate
de una tienda de guantes en la que, antes de la guerra, cabía comprar guantes
casi perfectos. Y su viejo tío William solía decir que a las señoras se las
conoce por sus zapatos y sus guantes” (Woolf). Además, Clarisssa
dependía económicamente de su marido Richard, el cual le otorga el estatus y el
posicionamiento socioeconómico alto, representado
así, a una mujer encargada de la apariencia y de la mantención de ella, centrándose
en lo superficial y en el aspecto del hogar, ya que era utilizado para
establecer vínculos sociales mediante la ejecución de fiestas.
Ante
lo dicho en los apartados anteriores, Clarissa mantiene una presión constante,
en donde debe condicionar su actuar a la opinión de los otros, lo cual causa en
ella una infelicidad y melancolía, debido a su limitada libertad de actuar y a
su labor de mantener una apariencia de mujer ideal. Esto se ve expuesto en el
la siguiente frase, ““(…) ella no hacía las cosas simplemente, no las hacía por
sí mismas, sino para que la gente pensara esto o lo otro, lo cual le constaba
era una perfecta estupidez” (Woolf), demostrando así su
descontento ante un actuar forzado y condicionado a otros.
En
tercer y último lugar, la represión sexual de la mujer se representa en la duda
de Clarissa ante su propia sexualidad, ya que explicita una atracción hacia
otra mujer, poniendo en claro su bisexualidad reprimida y prejuiciada. Esto se
observa en la siguiente cita, “Le dolía, sentía escrúpulos cuyo origen sólo
Dios conocía, o, quizás, eso creía, enviados por la Naturaleza (siempre sabia);
sin embargo, a veces no podía resistir el encanto de una mujer, no de una
muchacha, de una mujer (…)”. (Woolf), lo cual demuestra
su culpabilidad ante dicho sentimiento. Además de aquello, se encuentra la
relación con el personaje Sally, en donde Clarissa asegura haber estado
enamorada de dicha mujer, siendo esto un recuerdo positivo, lleno de felicidad
y cariño, lo cual reafirma el sentimiento de gratificación ante tal experiencia
de liberación.
Además
de lo anterior, Sally representa el pensar político oprimido de la mujer,
estando presente en los recuerdos de Clarissa, las conversaciones sociales
llenas de ideologías que mantenían. Siendo esto también, dentro del ámbito
privado de ambas mujeres, demostrando sus limitaciones de ejercer acciones
sociopolíticas en el aspecto público. Tal como se presenta en la siguiente
cita, “Hora tras hora estuvieron sentadas, hablando, en el dormitorio del
último piso de la casa, hablando de la vida, de cómo iban a reformar el mundo.
Querían fundar una sociedad que aboliera la propiedad privada (…)”. (Woolf), lo cual describe la
manera clandestina en que se dan las conversaciones, aludiendo así, la escasa y
mal vista participación política y social de la mujer de dicha época. Ante
esto, Sally, siendo la representación de una excepción del ideal de mujer, es
catalogada dentro de la obra, como excesiva e impertinente, fundamentando aún
más la postura tradicional ante el actuar atípico del género femenino.
A
modo de síntesis, la obra literaria
presentada expone la visión de Virgina Woolf ante la represión hacia la mujer,
las limitaciones y restricciones de libertad que deben vivir en aquel contexto
histórico, y como ello imposibilita las capacidades creativas e intelectuales
que poseen. Por lo tanto, los personajes femeninos de La señora Dalloway
representan el ideal colectivo de la imagen de la mujer, las sanciones morales y
prejuicios infundados que reciben al actuar o pensar de manera distinta.
Bibliografía:
Errázuriz, Pilar. «¿Aún le temen a Virginia Woolf? Una
reflexión sobre el cuarto propio.» Revista Universum N° 25 Vol.1, I Sem.
(2010): 60- 72.
Woolf, Virginia. La
señora Dalloway. Buenos Aires: Lumen, 2003.