Ambos
personajes que se encuentran inestables emocionalmente debido a diversas
razones. Por un lado, se encuentran Clarissa Dallowey con problemas
emocionales, debido a sus problemas, por un amor no correspondido, generándole
eso una inestabilidad emocional. Por otra parte, se encuentra Septimus, quien
tiene un problema mental debido a un evento post-traumático, como lo fue la
guerra y la muerte de su amigo Evans, que lo inhabilitó para poder tener
sentimientos. En su conjunto estos dos personajes pasan por momentos que desean
la muerte o la conciben como algo posible o maravilloso, sin embargo,
finalmente Clarissa opta por la vida y Septimus por la muerte.
Con
referencia a esto, Virginia Woolf sufría de una depresión bastante importante, lo
que la llevó muchas veces a querer quitarse la vida, teniendo éxito la última
vez que lo intentó ya que se suicidó al igual que Septimus. Por lo tanto, se
podría afirmar que la personalidad de ambos protagonistas ya mencionados son
personajes en los cuales la autora se proyectó, ya que por un lado se encuentra
el deseo de morir o vivir presente en la autora, el cual lo refleja en
Clarissa, quien finalmente decide por la vida “El impulso de vida y el impulso
de muerte que alternaban en Virginia, se traduce en la oscilación del fluir de
Clarissa entre la euforia de vivir” (Ortolano). Por otro lado, se encuentra el
impulso de la muerte de Virginia presente Septimus, a quien la guerra lo dejó
con una locura permanente. Además de esto se buscará demostrar una crítica que
realizó esta autora en libro con respecto a la guerra afectó a la población
materializada en este último personaje.
En
cuanto a Clarissa Dallowey, ella era una mujer que se demostraba fría, dura con
el resto, pero muchas veces tuvo el deseo morir, concibiéndola como algo
posible en su vida, ya que tenía problemas emocionales “aunque esto quizá fuera
debido a su corazón, afectado, según decían por la gripe” (Woolf), esto quiere
decir que los problemas emocionales que padecía la protagonista no se les
consideraba algo serio o importante para las personas, quitándole la
importancia que estos ameritan. Debido a esta “enfermedad al corazón” Dallowey
tenía una depresión, por el amor de su vida Peter, producto de aquello pensó
muchas veces en la muerte como algo posible o como algo concebible, no de
manera directa como Septimus “¿o quizá se transformaba en un consuelo el pensar
que la muerte no terminaba nada, sino que, en cierto modo, en las calles de
Londres, en el ir y venir de las cosas, ella sobrevivía, Peter sobrevivía,
vivían el uno en el otro, y ella era parte.” (Woolf), el recuerdo de que su
amor latente en su presente, era uno de los consuelos que le aferraban a seguir
“sobreviviendo”, de que alguna vez fueron parte el uno del otro, aferrándose así
a la vida, a pesar de que en sus pensamientos aparece una mínima opción de
morir.
Con
respecto a Septimus, éste se encuentra en un estado de locura debido a los
horrores que le dejo la guerra y en especial lo que significó la muerte de su
amigo personal Evans, ya que una vez que el falleció se le inhibieron los
sentimientos, dejándolo en un estado mental muy inestable “cuando a Evans lo mataron, inmediatamente
antes del Armisticio, en Italia, Septimus, lejos de dar muestras de emoción o
reconocer que aquello representaba el término de una amistad, se felicitó por
la debilidad de sus emociones y por ser muy razonable” (Woolf) este evento
postraumático, le generó una locura al personaje, la cual costó mucho ser
diagnosticada, ya que al igual que en el caso de Clarissa, las enfermedades
mentales no se concebían como una enfermedad, exceptuando por el medico Sir
William, quien el libro también realiza una crítica a los médicos de cabecera,
éste realiza un diagnóstico “no tener sentido de la proporción”.
Además
de la muerte de su amigo, la guerra por sí sola fue crucial para Septimus,
quien era un joven normal, que fue voluntariamente a inscribirse para ser parte
del ejército, una vez estando allí aprendió a que debía ser fuerte e
insensible, debido a todas las muertes y sufrimientos que tuvo que observar, lo
que generó en él una cierta desilusión del ser humano, desconfiando así de todo
“los seres humanos carecen de bondad, de fe, de caridad, salvo en lo que sirve
para aumentar el placer del momento. Cazan en jauría. Las jaurías recorren el
desierto, y chillando desaparecen en la selva. Abandonan a los caídos. Llevan
una máscara de muecas” (Woolf), en esta cita Septimus expresa su total
decepción respecto a las personas, aludiendo a que son como los animales, ya
que carecen de elementos básicos que debería tener cualquier ser humano, ya que
dejan sola a sus compañeros cuando más lo necesitan, aludiendo a que viven
ocultando sus verdaderos sentimientos y emociones. Finalmente, debido a todos
los problemas que le generó la guerra a este personaje, se suicida, ya que, a
pesar de a veces tener momentos de lucidez, siempre durante toda la obra
menciona en muchos momentos que se suicidará “porque Septimus había dicho me
mataré” (Woolf). Este personaje representa el deseo de muerte de Virginia
Woolf, el cual es concretado, ya que como se mencionó anteriormente éste se
suicida. Por lo tanto, ambos personajes en su conjunto demuestran una
autobiografía de la autora, tal como se expresa en la siguiente cita “Podría
leerse Mrs. Dallowey como una autobiografía espiritual, en la que la escisión
de la protagonista entre el deseo de vivir y de morir se resuelven
literariamente en la creación de dos personajes que operan como proyección de
las dos fases de su enfermedad: Septimus, actúa el suicidio y deja vivir a la
integrada Clarissa” (Woolf), en ambos personajes se materializan los impulsos
de vida y muerte que sufría Woolf, lo que la llevó finalmente a suicidarse.
Además
de realizar una autografía Virginia propuesta en ambos protagonistas, ésta
también realiza una crítica con respecto a la Primera Guerra Mundial, ya que en
muchas ocasiones menciona en su libro como fue que esto afecto a la población,
esto queda reflejado en la siguiente cita “Esta reciente experiencia del mundo
había formado en todos, todos los hombres y todas las mujeres, un pozo de
lágrimas. Lágrimas y penas, valor y aguante, una apostura perfectamente erguida
y estoica. Bastaba pensar, por ejemplo, en la mujer a quien ella más admiraba,
a Lady Bexborough inaugurando la tómbola.” (Woolf), en este pasaje de la obra,
ella refleja la manera en que el conflicto bélico había afectado a la
población, debido a la cantidad de muertes y por sobre todo el problema mental
que eso podría provocar en las personas, por lo mismo, no es menor que la
locura extrema de Septimus se producto de la Primera Guerra Mundial.
A
modo de conclusión, se pudo observar de como Virginia Woolf, en su texto La Señora Dallowey realizó una
autobiografía, reflejada en sus protagonistas, quienes sufren de problemas
emocionales o mentales, mayormente este último, quien sufre de una locura
extrema debido a la guerra. Ambos personajes son parte de un contexto
histórico, como lo es la Primera Guerra Mundial, generando una crítica negativa
frente a dicho conflicto bélico debido a los problemas sociales que generó.
Autora: Marcela Cubillos
Referencias:
Ortolano, Mariel. «Virginia y la locura: el universo
fragmentado en Mrs. Dalloway de Virginia Woolf.» Revista Cientifica vol XV
N°1 ( 2011): 76-85. Documento.
Woolf, Virginia. La
Señora Dallowey. Santiago: Colección de Libros Electrónicos - Biblioteca Virtual de la Facultad de Ciencias Sociales, 1999.



No hay comentarios:
Publicar un comentario