miércoles, 7 de diciembre de 2016

La autobiografía de Virginia Woolf durante la Primera Guerra Mundial: representada en Clarissa y Septimus

Virginia Woolf publicó en mayo de 1925 un libro titulado La Señora Dallowey, el cual trata sobre un día de junio en el cual la protagonista, Clarissa Dallowey realizará una fiesta, durante el transcurso de este día comienza la señora Dallowey a recordar muchos pasajes de vida dejando fluir su consciencia, demostrando sus emociones y sentimientos. Paralelo a esto, durante el mismo día se relata la historia de Septimus Warren Smith, quien participó en la Primera Guerra Mundial, razón por la cual quedo con problemas mentales.
Ambos personajes que se encuentran inestables emocionalmente debido a diversas razones. Por un lado, se encuentran Clarissa Dallowey con problemas emocionales, debido a sus problemas, por un amor no correspondido, generándole eso una inestabilidad emocional. Por otra parte, se encuentra Septimus, quien tiene un problema mental debido a un evento post-traumático, como lo fue la guerra y la muerte de su amigo Evans, que lo inhabilitó para poder tener sentimientos. En su conjunto estos dos personajes pasan por momentos que desean la muerte o la conciben como algo posible o maravilloso, sin embargo, finalmente Clarissa opta por la vida y Septimus por la muerte.
Con referencia a esto, Virginia Woolf sufría de una depresión bastante importante, lo que la llevó muchas veces a querer quitarse la vida, teniendo éxito la última vez que lo intentó ya que se suicidó al igual que Septimus. Por lo tanto, se podría afirmar que la personalidad de ambos protagonistas ya mencionados son personajes en los cuales la autora se proyectó, ya que por un lado se encuentra el deseo de morir o vivir presente en la autora, el cual lo refleja en Clarissa, quien finalmente decide por la vida “El impulso de vida y el impulso de muerte que alternaban en Virginia, se traduce en la oscilación del fluir de Clarissa entre la euforia de vivir” (Ortolano). Por otro lado, se encuentra el impulso de la muerte de Virginia presente Septimus, a quien la guerra lo dejó con una locura permanente. Además de esto se buscará demostrar una crítica que realizó esta autora en libro con respecto a la guerra afectó a la población materializada en este último personaje.
En cuanto a Clarissa Dallowey, ella era una mujer que se demostraba fría, dura con el resto, pero muchas veces tuvo el deseo morir, concibiéndola como algo posible en su vida, ya que tenía problemas emocionales “aunque esto quizá fuera debido a su corazón, afectado, según decían por la gripe” (Woolf), esto quiere decir que los problemas emocionales que padecía la protagonista no se les consideraba algo serio o importante para las personas, quitándole la importancia que estos ameritan. Debido a esta “enfermedad al corazón” Dallowey tenía una depresión, por el amor de su vida Peter, producto de aquello pensó muchas veces en la muerte como algo posible o como algo concebible, no de manera directa como Septimus “¿o quizá se transformaba en un consuelo el pensar que la muerte no terminaba nada, sino que, en cierto modo, en las calles de Londres, en el ir y venir de las cosas, ella sobrevivía, Peter sobrevivía, vivían el uno en el otro, y ella era parte.” (Woolf), el recuerdo de que su amor latente en su presente, era uno de los consuelos que le aferraban a seguir “sobreviviendo”, de que alguna vez fueron parte el uno del otro, aferrándose así a la vida, a pesar de que en sus pensamientos aparece una mínima opción de morir.
Con respecto a Septimus, éste se encuentra en un estado de locura debido a los horrores que le dejo la guerra y en especial lo que significó la muerte de su amigo personal Evans, ya que una vez que el falleció se le inhibieron los sentimientos, dejándolo en un estado mental muy inestable  “cuando a Evans lo mataron, inmediatamente antes del Armisticio, en Italia, Septimus, lejos de dar muestras de emoción o reconocer que aquello representaba el término de una amistad, se felicitó por la debilidad de sus emociones y por ser muy razonable” (Woolf) este evento postraumático, le generó una locura al personaje, la cual costó mucho ser diagnosticada, ya que al igual que en el caso de Clarissa, las enfermedades mentales no se concebían como una enfermedad, exceptuando por el medico Sir William, quien el libro también realiza una crítica a los médicos de cabecera, éste realiza un diagnóstico “no tener sentido de la proporción”.

Además de la muerte de su amigo, la guerra por sí sola fue crucial para Septimus, quien era un joven normal, que fue voluntariamente a inscribirse para ser parte del ejército, una vez estando allí aprendió a que debía ser fuerte e insensible, debido a todas las muertes y sufrimientos que tuvo que observar, lo que generó en él una cierta desilusión del ser humano, desconfiando así de todo “los seres humanos carecen de bondad, de fe, de caridad, salvo en lo que sirve para aumentar el placer del momento. Cazan en jauría. Las jaurías recorren el desierto, y chillando desaparecen en la selva. Abandonan a los caídos. Llevan una máscara de muecas” (Woolf), en esta cita Septimus expresa su total decepción respecto a las personas, aludiendo a que son como los animales, ya que carecen de elementos básicos que debería tener cualquier ser humano, ya que dejan sola a sus compañeros cuando más lo necesitan, aludiendo a que viven ocultando sus verdaderos sentimientos y emociones. Finalmente, debido a todos los problemas que le generó la guerra a este personaje, se suicida, ya que, a pesar de a veces tener momentos de lucidez, siempre durante toda la obra menciona en muchos momentos que se suicidará “porque Septimus había dicho me mataré” (Woolf). Este personaje representa el deseo de muerte de Virginia Woolf, el cual es concretado, ya que como se mencionó anteriormente éste se suicida. Por lo tanto, ambos personajes en su conjunto demuestran una autobiografía de la autora, tal como se expresa en la siguiente cita “Podría leerse Mrs. Dallowey como una autobiografía espiritual, en la que la escisión de la protagonista entre el deseo de vivir y de morir se resuelven literariamente en la creación de dos personajes que operan como proyección de las dos fases de su enfermedad: Septimus, actúa el suicidio y deja vivir a la integrada Clarissa” (Woolf), en ambos personajes se materializan los impulsos de vida y muerte que sufría Woolf, lo que la llevó finalmente a suicidarse.
Además de realizar una autografía Virginia propuesta en ambos protagonistas, ésta también realiza una crítica con respecto a la Primera Guerra Mundial, ya que en muchas ocasiones menciona en su libro como fue que esto afecto a la población, esto queda reflejado en la siguiente cita “Esta reciente experiencia del mundo había formado en todos, todos los hombres y todas las mujeres, un pozo de lágrimas. Lágrimas y penas, valor y aguante, una apostura perfectamente erguida y estoica. Bastaba pensar, por ejemplo, en la mujer a quien ella más admiraba, a Lady Bexborough inaugurando la tómbola.” (Woolf), en este pasaje de la obra, ella refleja la manera en que el conflicto bélico había afectado a la población, debido a la cantidad de muertes y por sobre todo el problema mental que eso podría provocar en las personas, por lo mismo, no es menor que la locura extrema de Septimus se producto de la Primera Guerra Mundial.


A modo de conclusión, se pudo observar de como Virginia Woolf, en su texto La Señora Dallowey realizó una autobiografía, reflejada en sus protagonistas, quienes sufren de problemas emocionales o mentales, mayormente este último, quien sufre de una locura extrema debido a la guerra. Ambos personajes son parte de un contexto histórico, como lo es la Primera Guerra Mundial, generando una crítica negativa frente a dicho conflicto bélico debido a los problemas sociales que generó.



Referencias:
Ortolano, Mariel. «Virginia y la locura: el universo fragmentado en Mrs. Dalloway de Virginia Woolf.» Revista Cientifica vol XV N°1 ( 2011): 76-85. Documento.
Woolf, Virginia. La Señora Dallowey. Santiago: Colección de Libros Electrónicos - Biblioteca Virtual de la Facultad de Ciencias Sociales, 1999.


                                                      Autora: Marcela Cubillos

No hay comentarios:

Publicar un comentario